Las pruebas en su contra eran contundentes. Por eso, el hombre se sentó ante la fiscala de Cámara, Juana Elena Prieto de Sólimo, y confesó que su culpabilidad. La acusación que pesa sobre su contra es terrible: según la investigación, abusó sexualmente de su hija al menos en tres ocasiones, y producto de esos ataques, la menor de 13 años quedó embarazada. Así, mediante un juicio abreviado, el sospechoso aceptó pasar una década en el penal de Villa Urquiza para purgar su pena.
El fallo aún no tiene el visto bueno de la sala I de la Cámara Penal, pero los familiares de la víctima están contrariados, aseguró el representante legal de la querella, Manuel Eduardo Ruiz.
Según el expediente, el primer episodio ocurrió en el 2005, cuando la víctima -cuyo nombre se mantiene en reserva- tenía sólo nueve años. El depravado llegó a su casa, situada en la capital, y al ver que su esposa no estaba, comenzó a tocar a su hija y a golpearla.
A mediados de agosto de 2008, el hombre volvió a atacar a la jovencita. "Portando un cortaplumas, la empujó hacia adentro de la vivienda y comenzó a insultarla y a golpearla, amenazándola con que iba a matarla a ella y a sus hermanos. Posteriormente, la llevó hacia una de las habitaciones, la tiró sobre una cama, le sacó la ropa y, sujetándole las manos, abusó sexualmente de ella", indica el expediente. El último hecho que se le imputa al acusado ocurrió a la semana siguiente. El hombre violó nuevamente a su hija, que quedó embarazada. La madre de la jovencita realizó al denuncia en la sección Seguridad Personal de la Dirección General de Investigaciones.
El 17 de octubre de 2008, la víctima sufrió un aborto espontáneo, consta en la causa. Los investigadores tomaron muestras genéticas del feto y así, mediante una pericia de ADN, pudieron determinar que era hijo de su abuelo. La declaración de la menor en cámara Gesell confirmó la denuncia. El hombre llegó a juicio acusado de abuso sexual agravado por el vínculo, delito que contempla penas de ocho a 20 años de prisión o reclusión.
Recientemente, la fiscala Prieto de Sólimo, el sospechoso y su defensor, Carlos Eduardo Díaz, acordaron un juicio abreviado. Los jueces Pedro Roldán Vázquez y Carlos Norry decidirán si aceptan o no la propuesta.
A través del juicio abreviado, una persona puede ser condenada, sin que necesariamente deba ser juzgada en un debate oral y público. Para ello, el imputado debe reconocerse culpable y tiene que existir evidencia contundente en su contra. La querella no toma parte en este proceso.